
Durante años fui un líder tóxico. Si, no fue por algo que hacía: por agresivo, manipulador, exigente o autoritario; sino por algo que no hacía: Ocuparme de que crezcan las personas de mi equipo.
Los colaboradores se me iban, los resultados no llegaban y siempre estaba la explicación automática: “Se van por el sueldo”
Era una excusa. Lo económico es importante, pero creo que la perspectiva de crecimiento, es determinante. Todos iniciamos un trabajo dispuestos a trabajar gratis con tal de aprender…que hay ahí? Propósito + Perspectivas de crecimiento. Yo no ofrecía nada de eso. Fui tóxico y además, ignorante.
Perdón a mis colegas de aquellos largos años, me queda el consuelo de que todos, son grandes profesionales, a pesar mío.
No lo supe, no me di cuenta, pensé que solamente mi función era evitar que escalen los problemas y que el trabajo se haga.
👉 Hoy hablamos de estilos de liderazgo como categorías rígidas, o sos de uno u otro. Mi camino fue distinto y allí, quizás, haya esperanza..
Puede haber una transición. No considero haber llegado a Inspirador ni mucho menos, pero si escuché, hablé y trabajé con propósito y por crecimiento. A veces no fue crecimiento de sueldo, pero sí en experiencias, aprendizajes, interacciones, posibilidades, proyectos, conocimientos. Lo que dependía de mi.
El cambio no vino de afuera, sino de adentro. Sólo cuando trabajé en mi, pude reconocer que había otra cosa; superados los miedos y barreras internas, podemos avanzar a otra versión. Los jugadores antes de mejorar, tienen que curarse de las lesiones que arrastran.
Y liberado de lesiones y mochilas mentales, jugué mejor; no se si bonito, pero al menos pensaba la jugada; me enorgullecía más dar el pase que hacer el gol. Y eso no se aprende en ningún manual de procedimiento. En ningún bullet de power point. Lo aprendí cuando excavé en mi interior, reconocí creencias, aprendí otras formas de obtener los resultados, cambié de hábitos.
Quizás si dejamos de categorizar o ponerle apodos a los líderes, miremos la posibilidad y desde allí, podamos construir algo distinto.
💡 El tóxico puede cambiar, sólo tiene que saber que hay una manera distinta de conseguir las cosas, estar dispuesto a adoptarla y accionar para que ocurra. Allí esta la clave: la toxicidad más grande es pensar que nuestro modelo mental es el único viable. “La peor de las ignorancias no es no saber, sino creer que nos lo sabemos todo”.
Parte del hábito de trabajar-se uno mismo. La madre de las batallas por el liderazgo. Por eso, la primera C de mi modelo de 6C del liderazgo es: Crecimiento Personal. No me lo contaron, lo viví.
Desarrollo el modelo en el libro: Hábitos Organizacionales.
Ojalá sume. Abrazo. Lucho
